La barba más allá de la moda

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En una época en la que abundan las barbas la pregunta del millón parece ser cuál es tu estilo y no si te gustan o no, como suponiendo que sí o sí debés tenerla. Muchos dicen que la barba te da seguridad y hace que los demás te respeten, pero la verdad es que este es un punto de vista un poco primitivo y excluye muchas otras formas de ver las cosas. Estamos en el siglo XXI, el vello corporal no es el único indicador de masculinidad.

A lo largo de la historia nos hemos peleado y amigado con las barbas. En los 50’ estaba de moda el pelo engominado y el look muy prolijito, onda Don Draper.  Luego la rebeldía que caracterizó a las décadas de los 60’ y 70’ decidió dejar atrás al estereotipo de hombre elegante y le dio la bienvenida a las cabelleras largas, afros y, por supuesto, las barbas. El brillo de los 80’, Bowie, Iggy Pop, Prince y muchos otros llevaron el desafío un poco más allá y se permitieron jugar con los estereotipos de la sexualidad, la moda era más ambigua y, con ella, fue desapareciendo nuevamente el vello facial, por partes. El grunge de los 90’ se llevó a los pocos barbudos y bigotudos que quedaban y en la última década, justo cuando pensábamos que la barba era algo de abuelos, llegaron los hipsters y sus características barbas.

La tendencia ha crecido tanto que ahora nos describimos por tipos de barba, más que por otras características físicas. Entre los más conocidos están:

  • Barba “se me olvidó afeitarme”: de nuestras favoritas. Son esas que dejan solo una sombra de vello corto, como cuando no te afeitás por un par de días.
  • Barba hipster: se trata de una barba completa con un largo medio, pero siempre muy prolija, bien definida en la línea de las mejillas y en el cuello. A veces está acompañada con un bigote tipo mostacho, pero la verdad es que nosotros preferimos una onda más natural.
  • Bohemian gipsy (o como a nosotros nos gusta llamarla “engaña y triunfarás”): es la que se ve completamente desprolija, pero la verdad es que esta ahí por puro amor y cuidado. Parecés un náufrago, pero de vez en cuando le aplicás un aceitito para mantenerla bajo control. Aquí el largo no importa, solo la comodidad.
  • Barbas antiguas: aquí van todos los modelos re cuidados con cortes extravagantes, pero que en realidad hoy en día no son tan populares, como la barba romana, que es más larga (llega casi al nacimiento del cuello) y espesa, pero sin bigote; la barba griega, una especie de contorno que se hace a los bordes de la cara de oreja a oreja; o el candado, que enmarca solo la boca y barbilla.

¿Vos tenés alguna de estas? En realidad no importa el nombre que le des, lo importante es que la lleves con personalidad, que la lleves porque te copa, te parece cómodo y te hace sentir bien y no algo que usás porque está de moda. Y si no te gusta, no te queda bien o no te crece (tranquilo, estamos con vos), lleves tu cara limpita con orgullo.

Y así con todo, ¿no? En el Galpón somos fieles creyentes de que más allá de las modas o las tendencias, lo importante es que le pongas tu onda a todo lo que uses. De la moda, lo que acomoda. Sigamos la que más nos guste pero creemos nuestro estilo propio, ese que te distingue, que es único y que es de verdad.

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